La belleza trasciende la estética

martes, 3 de enero de 2012

El bodegón en el Renacimiento III






Arcimboldo. Autorretrato

 
Entre los siglos XIV y XVI se producen, como hemos visto, varios cambios fundamentales en las artes plásticas europeas. Además de la renovación estética y estilística, producto de los cambios en el pensamiento y en lo socioeconómico,  también comienza un paulatino pero irreversible cambio en la consideración social de que son objeto los artistas, diferenciándose de los artesanos con los que se los confundía hasta entonces. Comienzan a ser valorados por su talento, abandonando así el anonimato en el que, en general, habían estado sumidos hasta la Edad Media. El "genio" artístico en el campo de la plástica, se convierte en un nuevo modo de acceder a un prestigio y posición social comparable al de las capas más favorecidas de la sociedad. 
Pero a veces, en la historia, aparecen talentos que, compartiendo algunas características generales del arte de su época, presentan aspectos que los destacan y diferencian del resto de los grandes artistas del momento. Su "originalidad" los sitúa fuera del denominador común de su época. Ellos producen obras que ningún otro de sus contemporáneos pudo imaginar; tienen además la particularidad de crear un nuevo camino expresivo y recorrerlo en su totalidad hasta agotarlo, no dando lugar a que otros artistas puedan tomarlos como base para desarrollar su propio y personal estilo, sin caer en la imitación lisa y llana. Y durante los dos siglos que la Historia del Arte engloba bajo el rótulo de Renacimiento, hubo al menos dos de estos "genios diferentes": El Bosco y Arcimboldo.
Ya hemos visto a El Bosco, ahora nos dirigimos hacia Italia.

 No podemos olvidar, si seguimos el rastro de los antecedentes del "género bodegón", de un pintor nacido en Italia, pero que desarrolló la mayor parte de su obra en Bohemia. Por ello es considerado representante del Renacimiento Germánico :

Giuseppe Arcimboldo

Pintor manierista, cuyas grotescas composiciones alegóricas parecen anunciar el arte surrealista del siglo XX.

Nació en Milán en 1527, trabajó con su padre en las vidrieras de la catedral milanesa y se casó con una alemana, pasando a residir, a partir de 1562, en Praga, capital del reino de Bohemia. Entró al servicio del emperador Fernando I y de sus sucesores Maximiliano II y Rodolfo II. Los tres tuvieron en gran estima a Arcimboldo, alcanzando el cargo de pintor de la corte e incluso fue nombrado Conde Palatino. Con Rodolfo II, personalidad desequilibrada y contradictoria, pero gran mecenas del arte y de los artistas, mantuvo una relación muy fructífera, (le denominó el "Leonardo da Vinci" de la corte bohemia), llegando a retratarlo como la divinidad romana Vertumno. No obstante también tuvo detractores que consideraban sus obras de mal gusto y de temática inapropiada. Al ser un adelantado a su tiempo, sufrió la incomprensión, el odio y la envidia de gran parte de sus contemporáneos.
A la muerte de Rodolfo II, regresó a su Milán natal, donde murió en 1593.

Su método de trabajo consistía en la creación de retratos a partir de elementos propios de otros géneros, creando una suerte de mezcla entre retrato y bodegón, o entre retrato y paisaje, siendo pionero en las imágenes de doble sentido.

De su obra, destacamos "Las series", de las que pintó varias versiones, con diferentes variaciones. Una de Los Cuatro Elementos (aire, agua, fuego y tierra).
Cada uno de los rostros está formado por un solo tipo de elemento compositivo:

 

Tierra


En la tierra son los animales terrestres los que se muestran; venados, león, cordero, caballo, simio, jabalí, elefante, conejo, etcétera.



Fuego


El fuego aparece con cañones, trabucos, rescoldos... ¿has visto un candil?, ¿y dos velas?, ¿y una mecha y cerillas?





Agua



Para su alegoría del elemento Agua, Arcimboldo construye una cabeza compuesta por una caterva de organismos marinos. La mejilla es una raya, la ceja está trazada por una langosta y la boca prestada de un tiburón. La oreja es una caracola y el cuello se perfila mediante una anguila y un collar perlas. Un cangrejo hace de escudo y una tortuga, junto con una concha, dan forma a una hombrera adornada con un pulpo.


 
Aire


Esta serie guarda una evidente relación con "Las Cuatro Estaciones". De hecho, ambas series están organizadas según en hipotético "eje de simetría", que enfrenta al aire con la primavera, al verano con el fuego, al otoño con la tierra, y al invierno con el agua.
El pintor ha representado los hipotéticos rostros de las estaciones mediante los elementos típicos de cada una de ellas:


 

Primavera


Es el único Arcimboldo que hay en España (Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando). Al igual que en los demás, el artista utiliza elementos vegetales para componer el rostro de una mujer joven y , como es la primavera, lo utilizado son flores de todas clases. Puedes buscar: en la cara: rosas, margaritas, amapolas, dalias, azahar y azucena. En el torso: lirio, fresa salvaje, manzanilla y lechuga.
 
 
 
Verano. Museo del Louvre


Frutos y plantas veraniegas componen el retrato: melocotón, cereza, ajo, pepino, pera, maíz, ciruelas, grosellas, guisantes y alcachofa.


 

Otoño. Museo del Louvre


 El otoño presenta setas, vides, higos, calabazas, pimientos y cebollas.


 

Invierno. Museo del Louvre


El retrato más complejo y menos descifrable de la serie, en el que se intermezclan elementos claramente secos y fríos, como la corteza que forma la cara, con otros más cálidos y vivos, como las hojas de la caballera y las dos frutas que cuelgan del cuello. Parece como si el alegre Arcimboldo se negase a sacar una cara amable a la menos amable de las estaciones. 

Pero Arcimboldo no se limitó exclusivamente a la creación de series de lienzos (elementos, estaciones) sino que pintó también numerosos retratos individuales, muchos de ellos para el Emperador Rodolfo II, con su original e inconfundible maniera, con evidentes pinceladas satíricas y caricaturescas:

 

Vertumno



El retrato / bodegón de "Vertumno ( c.1590, Skoklosters Slott, Suecia) es quizás la obra más ambiciosa de Arcimboldo, un exuberante retrato de Rodolfo II .

Concibe al emperador como Vertumno, dios de la mitología romana, que representaba la abundancia de frutos de la naturaleza en las diversas estaciones del año. El cuadro es, en realidad, una alegoría con un doble significado y un doble destinatario: es un símbolo del poder y la riqueza que atesora Rodolfo II, y de la edad de oro que se vive en la época gracias al emperador; pero es además una advertencia a sus súbditos de que, gracias a él, no habrá escasez y que los beneficios de la tierra serán generosamente distribuidos.

Su oreja izquierda es una mazorca de maíz, tiene dos manzanas donde deberían estar los pómulos, una pera en el lugar de la nariz, una calabaza sobre el pecho y un nabo como cuello, sus ojos son moras y cerezas, tiene los hombros cubiertos de nabos y puerros y el cuerpo, tapizado de flores, y como cabellos, racimos de uvas, judías verdes y algunas otras frutas.
El cuadro es el último regalo que Giuseppe Arcimboldo otorga a su mecenas. Se lo envía a finales de 1591 y el presente viene acompañado por un poema de Gregorio Comanini:


Mira la manzana, mira el melocotón
como se me ofrecen en ambas mejillas
redondos y llenos de vida
Fijate en mis ojos
de color cereza uno
el otro de color de mora.
No te dejes engañar, es mi cara.



El emperador entiende la carga simbólica de esta obra y sabe, a ciencia cierta, que no es ninguna burla hacia su persona.

Está tan contento con el regalo que ordena que se conceda a Arcimboldo, en 1592, el título de conde Palatino, una distinción honorífica que lo acompañará hasta su muerte, apenas un año después.



El almirante



 
Quizás la máxima expresión de la originalidad de Arcimboldo sean los retratos invertidos, imágenes de doble sentido, esto es, aparentes bodegones que, una vez girados 90º, se convierten en extraños y perturbadores retratos. "El asado" (c.1570, Colección particular, Estocolmo) y "El hortelano" (c.1590, Museo Cívio, Cremona) son los ejemplos más logrados y famosos.

Se ignora quiénes son los retratados, pero los especialistas apuntan que todos los retratos de Arcimboldo son de conocidos suyos:


 


El asado
 

Un asado de pollo y cochinillo se convierte, al darle la vuelta, en una horripilante y terrorífica cara. 

 


El hortelano


En el hortelano, un cesto de hortalizas contemplado a la inversa, resulta ser un rostro regordete y mofletudo con unos vivos ojillos.


 
Cesto con frutas


 
El lienzo, a primera vista, parece un cesto con frutas. Pero al darle la vuelta a la imagen, los frutos se convierten en un rostro humano.

Emplea frutos otoñales como manzanas, peras, castañas, uvas y granadas.
Las obras de Arcimboldo destacan por estar cuidadas hasta el mínimo detalle. En ésta destacan detalles como las pequeñas manchas en la piel de la fruta madura, los pinchos de las castañas o la uvas, algunas todavía verdes y otras ya algo pasadas.  

La pintura de Arcimboldo podría parecer algo irreverente pero, de hecho, es la manifestación de su vehemente búsqueda de nuevas ideas, y su exploración de diferentes modos de expresión.

Se le ha querido ver como un precursor del Surrealismo del siglo XX, pero la exploración del subconsciente y de las imágenes de los sueños, característica de ese movimiento artístico contemporáneo, era absolutamente ajena a la intención de Arcimboldo. Más bien debemos ubicarlo en su propio contexto histórico de fines del Renacimiento, ya en transición hacia el Barroco. Esta fue una época donde el interés por la naturaleza y por el hombre ya había reemplazado plenamente al misticismo medieval (lo que no debe interpretarse como una reducción del sentimiento religioso). En la pintura, el retrato y el paisaje natural empleado como fondo de cualquier tema, incluido los retratos, eran prácticas carácterísticas del Renacimiento, que reflejaban esos nuevos intereses. Los coleccionistas solían dedicar igual atención a la adquisición de obras de arte y de curiosidades naturales de todo tipo. Arcimboldo sintetiza en sus retratos, con fantasía y original inventiva, esa nueva orientación del pensamiento de su época enfocada hacia la contemplación e investigación de la naturaleza, que produjo por un lado, el "renacer" de la búsqueda científica de conocimiento sobre el Hombre y el mundo que habita, y por otra parte, la renovación de las artes plásticas occidentales.

Aunque la pintura de Arcimboldo, marcada por la curiosidad por lo exótico, lo raro y lo monstruoso, fue valorada en vida, al artista le tocó vivir a la sombra de grandes maestros, como Leonardo da Vinci, Rafael, Miguel Ángel, Durero, Cranach, Tiziano, El Greco o Pieter Brueghel, quien fue su única influencia pictórica reconocida. Pero no todos sus contemporáneos la admiraban por igual: una buena parte de los artistas e intelectuales del siglo XVI tacharon su obra de «grotesca».

Tras su muerte, a los 66 años, su obra cayó en el olvido, probablemente porque sus caricaturescas imágenes no hallaron fácil explicación y comprensión. Solo la admiración de los surrealistas, en el siglo XX (especialmente Salvador Dalí), que cayeron cautivados por sus juegos visuales, su imaginación y la posibilidad de la doble lectura de los lienzos, recuperó su figura de un olvido de siglos.
Como muchas de las cosas acontecidas en el pasado, la obra de Archimboldo, por extraña, bella y misteriosa, logra escaparse todavía del entendimiento y la intuición del hombre contemporáneo. 


 
Fuentes

4 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias rosa, tus blogs son todos una preciosidad. La administradora de mi blog está intentando que funcionen todas las actualizaciones, pero me dice que no sabe cómo arreglarlo, así que tengo que visitar por los seguidores y entre tantos no sé a dónde ir.
Gracias por tu agradable visita
Con ternura
Sor.Cecilia

Rosa dijo...

Muchas gracias Sor Cecilia, es un placer recibirla.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Mi querida Rosa:
Estoy muy cansada, el amago de infarto que me ocurrió hace unos días, me ha dejado sin ánimo. Volveré al blog en cuanto me reponga, un mes quizás. Pero no se apure que la tengo por gran amiga y rezo por usted.
Gracias por estar a mi lado
Con ternura
Sor.Cecilia
Este blog , cada vez lo encuentro más bello y original

Rosa dijo...

Un beso, Sor Cecilia, estaremos esperándola. Descanse y recupere fuerzas, que sus oraciones hacen mucha falta en este mundo.
La tendré presente en mis oraciones.
Con mucho cariño.
Rosa