La belleza trasciende la estética

lunes, 5 de septiembre de 2016

martes, 30 de agosto de 2016

Leer comida ...





André Kertész,


Gotea tinta de las comisuras de mi boca.
Mark Strand




La magdalena de Marcel Proust, las uvas
del pícaro de Tormes, los banquetes
de Gargantúa, las lentejas del viernes
de Quijote, el pastel
de riñones que Bloom llama menú
digno de un príncipe, el café
y las naranjas en la mañana al sol
de Stevens, los arándanos de Frost,
las dietas excesivas que Mann hace ingerir
a Hans Castorp, la redonda
noche de Miguel y su sol en sigilo.
Los días como letras de una sopa
en ese célebre poema de Howard Nemerov,
la vida a cucharillas de T. S. Elliot,
las palabras que caben en un plato
y que alguien, en algún lugar, se traga.


Andrés Catalán & Ben Clark
Mantener la cadena de frío 





Cuando la comida se convierte en poesía ...











miércoles, 10 de agosto de 2016

Cítricos





Dennis Wojtkiewicz


Sol amarillo, 
no le caben más frutos 
al limonero.

Susana Benet







La luz mojada
del sol envolvió en lumbre
una naranja.

La convirtió
sólo por un instante
en otro sol.

Tuviste al verlo
la tenue certidumbre
de ser eterno.

Juan Bonilla






miércoles, 27 de julio de 2016

Contraste





Tjalf Sparnaay



Yo como.
Tú comes.
Él come.
Nosotros comemos.
Vosotros coméis.



Evgraf Semenovich Sorokin


¡Ellos no!

Gloria Fuertes








Chupilandia (Cuento de dulce)

El aire del pueblo olía a bizcocho.
Las casitas de turrón,
las tejas de chocolate,
ventanas de mazapán
y las puertas de guirlache.



Luigi Benedicenti



De azúcar las escaleras
y de tarta los balcones,
el suelo de caramelo
y de chicle los salones.



Luigi Benedicenti



Los muebles son de galleta
y el techo de polvorones.
Las camas blandas de flan,
la almohada de mantequilla,

los libros de hoja de hojaldre,
la piscina de natillas.





Pueblo de dulce.
¡Qué empacho!
(Las farmacias en la esquina). 

Gloria Fuertes





miércoles, 29 de junio de 2016

Metafísica




La cortadora de la sopa. François Emile Barraud



Fue, pasó
fue, por lo tanto pasó.
Siempre en este irreversible orden,
porque esas son las reglas de este juego perdido.
Conclusión banal, ya no vale la pena ni escribirla,
si no fuera por el hecho incuestionable,
un hecho por los siglos de los siglos,
para todo el universo, como es y será
de que algo fue verdaderamente,
mientras no pasó,
incluso el hecho
de que hoy has comido fideos con tocino.


Wislava Szymborska






lunes, 4 de abril de 2016

En el corazón ardía ...




Bienaventurados los ojos iluminados. Sor Isabel Guerra


En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía



Sor Isabel Guerra 


ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía. 

San Juan de la Cruz, de Cántico Espiritual 

También las cosas tienen su secreto. Sor Isabel Guerra





domingo, 27 de marzo de 2016

¡Feliz Pascua!




Las Santas Mujeres en el Sepulcro. W.A. Bouguereau



Evangelio según San Lucas (Lucas 24, 1-12)

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: «Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día». Y las mujeres recordaron sus palabras. Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron. Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.








¡Feliz Pascua de Resurrección!



Canto gregoriano: Resurrexit