«pan», «amor», «bondad»
para que los ciegos no se pierdan
en la oscuridad.
Necesitamos silencio —¡silencio!—
para, a través del aire y en nuestros pensamientos,
escuchar la voz, la
voz susurrada y modesta
de las palomas, las hormigas, los seres humanos, los corazones humanos
y su grito de dolor en medio de todo lo que
no es amor, ni bondad, ni pan.
Halina Poświatowska
Vivaldi: Concierto para flauta en do mayor RV 443
Lucie Horsch

2 comentarios:
El silencio, cierto, el silencio tan necesario... abrazos
Así es, Maite.
Buen Triduo Pascual :)
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