La belleza trasciende la estética

sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad!







“… Dante Alighieri dice muy alegre que Cristo es romano, porque eligió nacer en el Imperio Romano y obedeciendo a una orden del Emperador. Si, nació en el Imperio para pagar un nuevo impuesto, y para no encontrar una alcoba donde nacer; y al final de su vida, los soldados imperiales lo crucificarán.
El lugar fue una caravanera y un pesebre. “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre; porque no había lugar para ellos en la posada”. No hubo para Cristo recién nacido ni un cubículo de fonda; y este rasgos asombroso y de tan gran patetismo está puesto por Lucas de paso, en una frase incidental. 

Cristo quiso nacer en la mayor pobreza, quiso hacernos ese obsequio a los pobres. La piedad cristiana se enternece sobre ese rasgo y hace muy bien; pero ese rasgo no es lo esencial de ese misterio: no es el misterio. El misterio inconmensurable es que Dios haya nacido. Aunque haya nacido en el Palatino, en local de mármoles y cuna de seda, con la guardia pretoriana rindiendo honores, y Augusto postrado ante Él, el misterio era el mismo. El Dios invisible e incorpóreo, que no cabe en el Universo, tomó cuerpo y alma de hombre, y apareció entre los hombres, lleno de gracia y de verdad; ése es el misterio de la Encarnación, la suma de todos los misterios de la Fe. Bueno es que los niños se enternezcan ante las pajas del pesebre, la mula y el buey… y que los predicadores derramen lágrimas sobre la pobreza del Verbo Encarnado; pero los adultos han de hacerse capaces de la grandeza del misterio y han de espantarse no tanto de que Dios sea un niño pobre, sino simplemente que sea un niño".

Leonardo Castellani







¡Feliz Navidad!





jueves, 6 de octubre de 2016

Una tarta de manzana




Sor Isabel Guerra



Para hacer una tarta de manzana,



Morgan Weistling


primero tienes que crear un universo.

Carl Sagan






martes, 6 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Leer comida ...







Gotea tinta de las comisuras de mi boca.
Mark Strand



La magdalena de Marcel Proust, las uvas
del pícaro de Tormes, los banquetes
de Gargantúa, las lentejas del viernes
de Quijote, el pastel
de riñones que Bloom llama menú
digno de un príncipe, el café
y las naranjas en la mañana al sol
de Stevens, los arándanos de Frost,
las dietas excesivas que Mann hace ingerir
a Hans Castorp, la redonda
noche de Miguel y su sol en sigilo.
Los días como letras de una sopa
en ese célebre poema de Howard Nemerov,
la vida a cucharillas de T. S. Elliot,
las palabras que caben en un plato
y que alguien, en algún lugar, se traga.


Andrés Catalán & Ben Clark
Mantener la cadena de frío 





Cuando la comida se convierte en poesía ...











jueves, 11 de agosto de 2016

Cítricos








Sol amarillo, 
no le caben más frutos 
al limonero.

Susana Benet







La luz mojada
del sol envolvió en lumbre
una naranja.

La convirtió
sólo por un instante
en otro sol.

Tuviste al verlo
la tenue certidumbre
de ser eterno.

Juan Bonilla






jueves, 28 de julio de 2016

Contraste





Marianne Stokes,  Jarra de leche


Yo como.
Tú comes.
Él come.
Nosotros comemos.
Vosotros coméis.
¡Ellos no!

Gloria Fuertes







Chupilandia (Cuento de dulce)

El aire del pueblo olía a bizcocho.
Las casitas de turrón,
las tejas de chocolate,
ventanas de mazapán
y las puertas de guirlache.


Luigi Benedicenti


De azúcar las escaleras
y de tarta los balcones,
el suelo de caramelo
y de chicle los salones.


Luigi Benedicenti


Los muebles son de galleta
y el techo de polvorones.
Las camas blandas de flan,
la almohada de mantequilla,

los libros de hoja de hojaldre,
la piscina de natillas.




Pueblo de dulce.
¡Qué empacho!
(Las farmacias en la esquina). 

Gloria Fuertes